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El "espíritu de Chicago" en las llanuras pampeanas"
Por Jorge ETCHENIQUE


La intención inicial de estas líneas es observar qué trayectoria y contenidos tuvo en las llanuras pampeanas el Día Internacional del Trabajador, concebido como jornada de protesta universal contra la explotación que ejercían la clase poseedora de la riqueza -y no productora- y su órgano de dominación : el Estado.

Antes de proseguir, es necesario señalar que la génesis del 1° de Mayo, es decir la huelga de ese día de 1886 en Chicago, en medio de grandes movilizaciones de obreros por la jornada de ocho horas y la fuerte represión tres días después, ha merecido muchas publicaciones. Una de las últimas es la realizada por Libros de Anarres y se llama “Historia del l° de Mayo”, de autores varios, y puede bajarse de www.quijotelibros.com.ar/anarres.htm
La liturgia de los 1° de Mayo incorporó también en La Pampa las banderas rojas, los himnos “La Internacional” e “Hijos del Pueblo” en las manifestaciones y actos en las plazas, películas, obras de teatro, etc., pero también lo que se denominó el “espíritu de Chicago” ¿De qué se trata? Uno de los ejecutados en 1887 –Georg Engel- preguntó ¿En qué consiste mi crimen? y se respondió “En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que  mientras unos amontonen millones, otros caen en la miseria”. Otro ajusticiado –August Spies- sentenció “Yo hablo en nombre de una clase y en contra de otra”. El contenido de estas frases  estuvo presente en los volantes de sindicatos pampeanos, entre ellos el de los bolseros. En ellos, el término “clase productora” era usado reiteradamente, marcando diferencias con la “clase parasitaria”. Un ejemplo: “Veinte siglos de explotación del hombre por el hombre han sostenido embrutecida a la clase productora; un siglo de progreso industrial absorbido por el capitalismo ha colocado la riqueza social en manos de un reducido grupo de especuladores”. Y otro: “Es necesario luchar para construir la nueva sociedad de los libres donde cada uno produzca según sus fuerzas y consuma según sus necesidades” (Volantes  “Todos al Sindicato”. Sección Alpachiri de la Federación Obrera Regional Portuaria y Anexos, adherida a la FORA V, 1921 y “A los explotados en general”, Sección Darregueira de la misma Federación y año). En general, puede decirse que el “espíritu de Chicago” queda sintetizado en el principio rector de La Internacional: “la emancipación de los trabajadores será obra de los trabajadores mismos”.
Además de los Mártires de Chicago, la clase obrera argentina tuvo otros mártires: Simón Radowitzky, quien mató al jefe de policía Ramón Falcón luego que éste condujera una durísima represión al acto del 1º de Mayo de 1909 en Buenos Aires, Kurt Wilkens, quien mató en otro atentado al coronel  Héctor Benigno Varela, fusilador del peones rurales en la Patagonia Trágica, y en todo el mundo a dos anarquistas: Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, quienes en los EE.UU. sufrieron en 1927 una muerte muy similar a la de los Mártires de Chicago. En general, la libertad de presos gremiales siempre integró la lista de reivindicaciones históricas que presidían los 1º de Mayo y todos ellos estuvieron presentes en la actividad de socialistas y anarquistas en La Pampa.
En La Pampa, el primer registro sobre actos del 1º de Mayo fue en 1915 en General Pico y dos años después, al calor de una huelga ferroviaria. En Santa Rosa hay registros de una forma de conmemorar que se hizo tradicional: pic-nic, por la tarde manifestación con acto en la plaza y velada de noche en el Teatro Español, con nuevos discursos e interpretación de piezas teatrales y declamaciones. En 1920 el orador socialista Antonio Buira se refirió a la gran huelga agraria del año anterior y reclamó para los chacareros el derecho a ser incluidos en el 1º de Mayo porque les cabía el término productor y por el despojo en manos de los latifundistas. En ese mismo año también se registran actos del 1º de Mayo en Quemú Quemú y Realicó con la liturgia del caso: himnos, discursos, películas y teatro. En 1924 el 1º de Mayo en Eduardo Castex registra una discusión desde la tribuna entre socialistas y anarquistas que resulta emblemática. No era ajena a esta polémica la prédica socialista de combinar la acción sindical con la parlamentaria y el rechazo total del anarquismo a esa conexión.
Arbitraje en los ’40. En La Pampa, la tradición clasista de “conmemorar” el 1º de Mayo como Día Internacional del Trabajador se encontraba, al momento del golpe militar del 4 de junio de 1943, bastante devaluada, si bien hay que aclarar que la represión post golpe de Uriburu y el éxodo poblacional pampeano contribuyeron para ello. Tampoco es ajena la puesta en marcha de la filial local de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, la que puso en práctica mecanismos arbitrales de conciliación para zanjar las diferencias laborales. En este contexto, también en La Pampa el nuevo gremialismo volcó todo su énfasis en apoyar las medidas presidenciales y movilizarse en apoyo de una persona: el general Juan D. Perón. El lenguaje solía ser antioligárquico, pero habían desaparecido las referencias a otro tipo de sociedad, a la “clase productora” y al espíritu de Chicago en los actos del 1° de Mayo.
En el período 1965-1975, la clase obrera reasumió su rol de sujeto social autónomo y tuvo expresiones de sindicalismo “clasista”. En medio de convulsiones sociales y una lucha sin cuartel contra la dictadura de entonces y el “colaboracionismo” gremial, la CGT de los Argentinos produjo en 1968 el histórico “Programa del 1° de Mayo”. Redactado por Rodolfo Walsh, afirma que “El trabajador quiere el sindicalismo integral…Lo otro es el sindicalismo amarillo, que quiere que nos ocupemos solamente de los convenios y las colonias de vacaciones”. Un reflejo a nivel local de todas estas energías insumisas fue la huelga de los salineros, entre octubre 1971 y marzo 1972, quizás el fulgor pampeano más relevante de los abrasamientos que tuvieron lugar de golpe (1966) a golpe (1976) en la Argentina. Concluimos con una cita de una gran mujer, Rosa Luxemburgo. Ella también escribió un texto que rememora los hechos originales del 1° de Mayo y con el optimismo de los revolucionarios sinceros afirmó: “ Y cuando lleguen días mejores, cuando la clase obrera del mundo haya logrado su objetivo, es probable que la humanidad entera también celebre el 1° de Mayo, honrando las amargas luchas y los sufrimientos del pasado”.

Jorge ETCHENIQUE



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