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Una figura que prestigió a Toay



UN PETALO DE ROSA PA´ DON JULIO
a Julio T. de Paz.

                               “Muerte, si me andas buscando
                               un favor te pediré:
                               déjame seguir cantando....
                               llevame después”.
Así reza un copla popular.
¡Que fácil resulta escribir a veces! ¡¡Y que difícil resulta en otras..!!!.
Una cosa es escribir cuando el tajo solo te abre el cuero, y otra cuando es tan profundo, que te hace saltar las “achuras” hacia afuera y tenerlas expuestas, calientes y sangrantes en las palmas de tus manos.
No siempre –y no todos-, exteriorizan sensaciones y sentimientos tal como las sienten.
                              “Pero hay que dir y fijarse
                              como lo estruja la piedra....”.
Así canta otra copla popular....., que también dice:
                              “La ráiz del árbol no canta
                              canta la copa nomás.....”.................
Yo era chico (¡...hace tantos años ya, que ni me acuerdo cuántos han pasado.!!), y una de las imágenes que se me aparece en el deteriorado almacén de los recuerdos: tu figura, tu estampa de SEÑOR...Si: con mayúsculas. Y si mal no recuerdo (¡¡¡que irrespetuoso he sido, ahora que caigo en cuenta!!!!), fuiste al único de las relaciones de mis padres a quién me he permitido tutear con total libertad y absoluta irrespetuosidad.
¿Te acordás Julio, ese patio de la casa de mi abuelo Felisario y de mi abuela María, ese parral, a cuyo cobijo se juntaban a “filosofar” con mi padre y con toda una “troupe” de amigos, y con mi querido tío “Tito” –gran amigo tuyo, por otra parte-, y hacían un “festival” de charlas y discusiones, mezclando humor y razones a todos los temas, a todos los enfoques de ideas y pensamientos..?. ¿Te acordás que íbamos con mi hermano Julio –tu “tocayo”-, de pantalones cortos, a buscar cocos de las palmeras de tu casa?. ¡Ah, esa vieja casona, hoy Casa Museo “Olga Orozco”...!. Porque vos eras para nosotros ese otro “tío” Julio; ese “tío” que nos sentaba en la falda para que “manejáramos” el auto, haciéndonos sentir el “Fangio” o el “Galvez” de las calles toayenses...., levantando el tierral y haciendo derrapes ..........inexistentes...., porque .... a 10 km por hora........Pero alimentabas esos “sueños del pibe” que -en ese añorado ayer-, te transformaron en el “mago” que hizo realidad nuestras mejores y mas disparatadas fantasías....
¿Te acordás de la fuente de tallarines o de ravioles (todo casero) amasados por mi madre, de algunos domingos al mediodía, bajo el techo de ese corredor abierto, de chapas viejas y deterioradas que cuando llovía, uno se mojaba mas ahí abajo que en el patio, con mi abuelo presidiendo la mesa, y vos –invitado especial-, integrado a la mesa como uno mas de la familia?. (¡Porque eras parte de la familia, caracho!!!).
                              “Los años volaron, volaron
                              la flor de la leña, madura cayó......”, escribió por allí un poeta.
Tu romance con Nelly floreció en matrimonio y luego vinieron los hijos: Elba y “Julito”. Y luego los “retoños” de los retoños, que arrimaron mas calor y nuevas alegrías.......
En ese transcurrir de tantas cosas buenas, la vida reclama un pago...con intereses usurarios.....
                              “Dejé aquel suelo querido......
                              ...............................................
                              donde tan feliz viví............”, canta otra coplita criolla.
                              Y sí: tuviste que “emigrar” –ahí nomás “cerquita”-, pero ya no eran calles y veredas del pueblo natal, aunque andabas por ellas a cada rato....
                              Después .... la “factura” fue tremenda. Y debiste acostumbrarte a que Nelly ya no estaba, anteponiendo a semejante desdicha toda esa hidalguía, todo ese señorío, todo ese aire patriarcal que nunca abandonaste, porque formaban parte de tu natural y genuina personalidad. Porque –convengamos-, nunca simulaste nada; nada tuyo fue artificial. Igual de bombachas y alpargatas como de saco y corbata; o de a caballo recorriendo el campo o en auto, transitando las calles....
A los amigos que se habían ido yendo, sucedió una “camada” de “pichones” a los que adoptaste, mas que como amigos, como hijos. Y que a su vez te adoptaron –no solo como amigo-, sino como padre. Y te integraste a la rueda con ese estilo tuyo inconfundible e inalterable. Y el grupo alimentaba tu presencia para escuchar tu palabra y tu consejo justo, sereno, tolerante y siempre afectuoso.
Y en el ocaso inexorable –de la vida y de las tardes-, te acodabas a la baranda del balcón –confidente de tus postreras y jugosas remembranzas-, viendo desfilar la gente por las veredas, y tus recuerdos en las alturas.....Con la mirada perdida, concentrado en la esencia de las añoranzas, seguramente volviste a “acariciar” aquella pelota de fútbol, y hasta creías escuchar el grito conmovedor de la hinchada, cuando la red se sacudía proclamando el premio del esfuerzo y la habilidad del jugador y del equipo; y viste girar las baldosas de la pista, al son de ese tango o de ese pasodoble que estabas bailando......Toda la vida a tus pies.....; toda tu sonrisa bonachona y paternal sobre el horizonte, toda tu calidad de hombre bien y de bien, cuajando y calando en el espíritu de todos cuantos te
conocieron....Porque aunque no me vieras, te vi soñando en ese balcón de la calle Juan B. Justo.................
Fuiste un “cacho” de esa historia no escrita de Toay, al que prestigiaste donde fueras. Un “cacho grande”; que digo: una síntesis condensada; el prototipo que queremos ver en carrera. Ese “cacho” distinguido de toda una generación que integraste; de un Toay calificado, y que ha dejado una marca imborrable y añorada para el pueblo, porque hicieron un culto de la palabra, de la amistad y de la dignidad.
Julio: prepará ese “chivo” color ceniza, modelo ...(¿qué modelo era?),.. ¡ese..!,...el del ronquido sordo...!, porque cuando yo llegue, vamos a desparramar todo el polvo sideral del universo, y a hacer derrapes en todas las curvas que nos lleven a todas y cada una de las estrellas de todos los firmamentos.....¡¡¡¡¡A fondo..!!!!!.
En tanto eso ocurra, sobre tu última morada te dejo este pétalo de rosa encarnada, humedecida por una lágrima -tal vez por mas de una-, que –estoy seguro-, no es solo mía.-


                                                                                Raúl E. García Córdoba
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