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NOTA DE TAPA/áNGEL AIMETTA
“El pueblo es el dueño de la cultura”

El subsecretario dice que hay una historia de un proceso colectivo de creación permanente, dinámico y enriquecedor, en la medida en que todos aporten recursos y esfuerzos. En una extensa charla, habló de sus sueños en la gestión y dijo que no le interesa la invasión del marketing en el sistema: “La cultura no es una mercancía”.

. Foto: Rubén María Corral
Texto: Graciela Macedo
y Juan Manuel Schulz

Angel Cirilo Aimetta es, desde hace poco menos de una semana, el flamante subsecretario de Cultura de la Provincia de La Pampa, un cargo que aceptó después de pensar un par de días que le sirvieron para reordenar sus cuestiones privadas y hacer un análisis del estado de situación de la cultura en la provincia. Además de -a modo de procesión interna- preguntarse si realmente estaba capacitado para aportar sus sueños en un espacio históricamente relegado.
“Fui el último en enterarme”, le dijo a Kresta Aimetta en su nuevo despacho, el mismo que el 10 de diciembre dejó Adriana Maggio y que hoy luce semivacío, sin fotos, ni agendas, ni pertenencias personales. “Toda la gente me decía que iba a ser el nuevo subsecretario, pero yo no lo supe hasta que el ministro de Cultura y Educación (Juan Víctor Bensusan) me lo propuso. No me interesaba mucho el cargo porque ya tenía mis cosas, mis obligaciones en la inmobiliaria y mi proyecto literario en marcha. Pero la manera en que me planteó el ofrecimiento y la libertad -que no quiere decir anarquía- para trabajar, para hacer cosas en función de los servicios que haya que prestar y demás, me gustó”.
La computadora está apagada y sobre la mesa hay firmas, firmas y más firmas. “El viernes me la pasé todo el día firmando, y ahora hace dos horas que no paro de firmar. Recién estoy empezando”.
Aimetta dice que maneja “ideas y sueños” para este proceso de cuatro años que encara en donde, según define, “el pueblo es el dueño de la cultura”.
“El pueblo es el hacedor, el constructor... la cultura es un proceso colectivo de creación permanente, cambiante y es más dinámico y enriquecedor en la medida en que aportemos los recursos y esfuerzos entre todos”, confiesa a media mañana.
“Me siento distinguido por ellos, por haberme elegido. Ahora hay que funcionar, gestionar, convocar a los esfuerzos y energías de la gente que está a mi cargo que es gente muy linda. Hay que establecer los jefes de áreas con responsabilidades específicas, elaborar un plan cultural para definir una política cultural con planes y metas, para servir a la gente”.

- La política cultural es una palabra demasiado grande. Muchos esperan que, definitivamente, exista en La Pampa una política cultural. Quedó planteado en el último Congreso Provincial de Cultura, una política que sea participativa pues la gente dice que no participa de las políticas...
- Definir una política cultural es escribirla. Objetivarla en un texto. Pero tiene una cantidad de cargas subjetivas... Yo digo que no administramos volúmenes, ni caños, ni pesos, promovemos y administramos valores, pero los valores están en la gente. El pueblo es el dueño de la cultura. Es el hacedor, el constructor... la cultura es un proceso colectivo de creación permanente, cambiante y más dinámica y enriquecedora en la medida en que aportemos los recursos y esfuerzos entre todos, desde lo humano y material, para que se cumpla un movimiento cultural, no pasivo sino participativo, protagonista desde lo formativo y promocional, y de lo promocional a lo jerárquico. No podemos dejar de apoyar que un artista vaya a Francia si así es convocado y si se merece estar allí, pero tampoco podemos dejar de apoyar todos los sustratos que tienen que irse sumando a un proceso de formación y de ingreso al mundo de las expresiones del arte en las disciplinas que elijan, ya sea a través de asistencias técnicas o talleres. De esa manera la gente ingresa. La Subsecretaría no es una fuente de colocación de empleos, no es una agencia de contratación de artistas, pero tiene la obligación de promover, involucrando a instituciones y personas de la ciudad y de La Pampa. Tienen la necesidad de involucrar a todos para que sea un proceso colectivo. Si no es un proceso colectivo, son hechos que se les ocurren a los funcionarios y muchas veces no están dadas las condiciones. Si lo dejamos librado al espontaneísmo, ya sabemos lo que pasa. Esas son líneas conceptuales de una política cultural, el involucramiento de todos los sectores, la participación de las instituciones.

- El presupuesto para hacer cosas, promover y demás, es un tema fundamental. ¿Le interesa convocar a las empresas privadas para sumarlas a su gestión?
- Distingo las empresas que apoyan algunas expresiones del arte, pero también sé que detrás de eso hay marketing y yo no quiero marketing para la cultura, la cultura no es una mercancía, la cultura es un bien social, un bien personal. Enaltece a la calidad de vida de la gente. La cultura genera mano de obra calificada. Los escritores tienen que vender sus libros, los pintores sus cuadros, los escultores sus obras, pero para eso hay que facilitarle las posibilidades, no yo, todos. La prensa que también es una pata importantísima. Ese es el concepto que tengo de las cosas. ¿Cuánto podré hacer desde abajo, fermentando los ambientes? Eso dependerá de la muñeca que tenga, de los esfuerzos que logre convocar acá adentro. Dije que tenemos que fortalecer un “nosotros” y sentirnos sanamente distinguidos, saber que no es lo mismo comprar cubiertas para los autos y poner caños, que promover valores.

- Entonces, ¿le cierra las puertas al apoyo de las empresas privadas?
- No, para nada. Pero tampoco quiero que se subordine lo cultural al marketing. Hay muchas cosas (sin ir más lejos, un ejemplo es lo que queda saliendo para Buenos Aires). No le cierro la puerta, lo estimulo. No puede ser que todo se mire bajo la óptica del lucro. Yo tengo una empresa privada y nunca se me dio por el lucro, no me interesa. Tampoco escribiría o trabajaría para la CPE en cuestiones culturales. Deben saber las empresas que aquí no se viene a lucrar con el arte ni a buscar marketing. Tiene que haber un equilibrio sano para que no parezca que las expresiones del arte son mercancía.

- Usted dijo que era el momento bisagra para hacer cosas grandes. ¿A qué se refería exactamente?
- Los proyectos que tengo para mi gestión, por ahora, son sueños. Si lográramos que estos preceptos, principios o conceptos que acabo de decir se logren, ya sería una cosa grande; si lográramos generar una movilización, una efervescencia, un entusiasmo, que a la gente le importe, sería grande; si logramos romper la apatía, la indiferencia y que cada artista sea calificado por la sociedad, ya es grande. Esto no quiere decir que no se haya venido haciendo. ¿Qué quiero decir con la definición de grande?, me refiero a que programemos los trabajos de investigación, que son muchos; que elaboremos un programa de museología con una concepción moderna y que los museos lleguen a la gente. Que la historia se incorpore como una bisagra activa, que articula el presente con el futuro y nos afirma en la identidad. Parecen conceptos abstractos pero no es tan así. Cuando lo objetivemos, se verá. ¿Cómo podemos hacer para que nuestra provincia se haga presente y se proyecte en una interlocución con las demás desde lo cultural y desde la riqueza de valores? Hay que incluir a todos los sectores. La cultura tiene que ser incluyente, comprensiva, abarcativa, totalizadora.

- Una manera es “construir público” también.
- Claro. Me pasó en el barrio El Molino hace muchos años. Me llamó Ozán y me dijo: “A la gente no le gusta los espectáculos que mandás. Ellos quieren cursos de cocina, tejido, corte y confección”. Le dije que le diera para adelante y mientras ellos tenían lo que querían, les poníamos música y algunas cosas plásticas, con alguien que les hablara. Fue un proceso interactivo. Si logramos una política cultural que defina eso, y los planes y programas conducentes a eso, seguramente vamos a crear un ambiente efervescente. Quiero que el personal se sienta a gusto con lo que hace, quiero que sea una familia y una comunidad de trabajo. Más allá de las diferencias que haya, evitemos todas las asperezas. Somos un equipo que nos debemos a la gente, y nada menos que en lo cultural. ¿Todo el mundo va a ser igual?, No. ¿No va a haber calificación?, Sí. Hay escalas de valores. No puedo igualar a un hombre que lleva muchos años trabajando y ha legitimado a la sociedad por su calidad artística, con el mismo número con aquel que anda a los tumbos y está queriendo y hace todo lo posible por ser lo que quiere ser. Estamos en el rango de la promoción, pues hay que promoverlo. Hay todo un proceso de escala. Como todo en nuestra vida. Todos tenemos un camino que recorrer.

- ¿Qué cosas cambiaron sustancialmente en estos más de treinta años de su primera gestión como director de Cultura?
- Nosotros empezamos por poner una oficina de cuatro que había, y con muy poquito, se hicieron cosas muy buenas. Empezamos por armar la infraestructura y llegamos creo que a 14. Todo era incipiente, todo nuevo. Además tengo que decir que si alguna impronta quedó de aquella época, es porque se hicieron muchas cosas colectivamente. Esa energía colectiva que se puso en los procesos y los hechos, se debió a que vivimos en una etapa setentista, de una efervescencia que demandaba cosas nuevas. Hoy por un lado hay una fuerte apatía social, un gran descreimiento, una degradación de valores, un materialismo e individualismo... aquí se han perdidos las utopías, la gente no quiere soñar, quiere resultados concretos, no cree en las instituciones, ni en los funcionarios, ni en los curas, ni en los políticos. En aquella época había una cuerda tensa que vibraba en una efervescencia social que demandaba y estaba dispuesta a protagonizar. Hicimos el Comahue Cultural con una diversidad de muestras maravillosas. Tengo una fuerte vocación por trabajar en equipo, por ser orgánico y sistemático, por tener un equipo de trabajo integrado por los jefes de área para que escuchemos una vez por semana la diversidad de problemas que se presentan. Hay que ver cómo manejamos la equidad, cómo distribuimos el presupuesto para cada área. Hay que descentralizar pero hay que respetar mucho las áreas municipales, que son autónomas. Tengo que trabajar en conjunto y tratar de inducir, que salga un promedio de lo que piensan ellos y lo que pensamos nosotros. Tiene que haber una descentralización y no que todo lo haga yo. El paternalismo cultural se acabó. Eso pertenece a la etapa del control de mantener a raya a la plebe. Acá hay que estimular al pueblo. Ver si los festivales están cumpliendo con la cuota de valores agregados que tiene que tener un festival. ¿Cómo son las fiestas provinciales?

- En la Fiesta del Trigo de Eduardo Castex, por ejemplo, se involucra todo un pueblo detrás del acontecimiento más importante del año.
- En Alvear también. Pero no voy a decir nada más de esto.

Identidad

Aimetta escribió “Oficios y personajes del campo”, un libro que contó con el apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y en el que rescata las memorias de los paisanos. Es, a partir de ahí, que la problemática de la identidad ha sido un tema recurrente en su manera de ver el mundo desde este paisaje chato en altura.
“Soy un caro afecto, adherente a la idea de la identidad, de la pampeanidad, la pampeanía, la provincianía que a muchos escritores e intelectuales no les gusta. Mi libro es un libro que refleja el uso, el quehacer, los modos, los gustos de pensar y procrear, de los paisanos y personajes del campo. Si lo hice con el amor que lo escribí es porque me nace el sentido de la identidad. No me deslumbra Bailando o Patinando por un sueño, no lo veo, no lo quiero ver. ¿Convoca más que nadie?, sí, pero tampoco el rating me determina que eso es lo mejor. El involucramiento de la sociedad es energía generosa puesta al servicio de un ideal, y si a ese ideal logramos darle valor agregado, estamos abriendo posibilidades a las personas, a los jóvenes sobre todo, para que puedan observar e inclinarse para enriquecerlos culturalmente. Me encanta que la gente se involucre”.

- ¿Ha tenido la posibilidad de acceder al presupuesto?
- Es igual al del año pasado. No hice un análisis minucioso. Después de esto voy a dejar de hablar porque me tengo que poner a trabajar. En dos o tres meses voy a tener más pruebas para hablar con más fundamento, por ahora hago definiciones abstractas, pero me parecen importantes, son líneas.

- ¿Le preocupa la situación de la Banda Sinfónica?
- ¡La Banda es un ícono! ¿Cómo la vamos a perder? Hay que ponerle kerosén para lograr que recobre la mística y tenga los elementos que tiene que tener. Pero lo tengo que hablar con ellos, con el jefe de área. Quiero una Banda que se enaltezca, que se jerarquice, que sea el orgullo de la provincia. Que haya una verdadera Banda, como debe ser. Cuando más la levantemos y superemos su nivel, mejor. Esos son los sueños. ¿Lo lograremos? ¿Tendremos los recursos?

- El tema recursos es siempre un obstáculo.
- Por supuesto. Más de la mitad del presupuesto se va en el personal. En buena hora, pero hay que ver si tengo el personal que verdaderamente necesito, si tengo más o menos del que necesito.

- ¿Tiene que haber referentes culturales?
- Sí. A veces como en los deportes hay líderes, tiene que haber... movilizadores, animadores... alguien que agite las aguas, que tenga persuación.

- ¿En qué tiempo cree que se van a ver los resultados de la gestión?
- El proceso es lento, algunas cosas van a tener respuestas rápidas a los estímulos, otros demandan un proceso de generación, tampoco se puede hacer todo de golpe. Hay que preparar la cama en el sentido del lecho, a partir del cual se genere el hecho. Creo que algunas cosas van a ser de lento proceso, otras muy rápidas. Hay problemas muy serios: la apatía social, la apatía de los demás organismos del Estado respecto de cultura, porque estamos vistos como el patito feo. Yo sé que a la gente le interesa mucho más el agua corriente, que es lo primero porque no se puede vivir sin eso, pero en cultura, hablamos de valores.

Fuente: Diario "El Diario" Secc Suplemento "Kresta", jueves, 27 de diciembre de 2007
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Angel Cirilo Aimetta, Subsecretario de Cultura de la provincia de La Pampa