PARERA
« volver

EL PUEBLO QUE NUNCA VIO EL TREN
PIONERO COLONIZADOR EN EL NORTE

21 de Julio de 1897
El pueblo que quedó sin tren. Y que mucho después, cuando el progreso traía el acceso de los pueblos a las rutas ya pavimentadas, quedaba largo tiempo también sin el beneficio de las rutas. Parecía tener un derrotero signado por un estigma. Primero, sin la vía. Después, sin la ruta. Ubicado en rica zona agrícola-ganadera pero donde no pasaron los trenes, las etapas de pavimentación tampoco le llegaban, a pesar de estar tan cerca de la ruta nacional Nº 35. Mas un día quedó hecho el asfalto en la actual ruta provincial Nº 9, entre la localidad y la nacional Nº 188. Parera quedó comunicado por el Norte. Sin embargo, el aislamiento persistió parcialmente, ya que el tramo a Ingeniero Luiggi se mantuvo de tierra, con las dificultades consiguientes en las jornadas de lluvia. Para ir a Ingeniero Luiggi o Caleufú se debió dar toda la vuelta y eso de "dar toda la vuelta" fue siempre problemático no sólo para Parera. sino para toda esa vasta zona pampeana.
Pero tras larga espera, el pavimento hacia el sur se hizo. El estigma también puede romperse.

La idea del molino harinero.
De Parera hay un libro de 1941, basado en relatos de Silvestre Ratibel, y otro en el 75' aniversario de la localidad, que dice que el fundador, Faustino Parera, entrerriano, "arrendó los campos en fracciones pequeñas, dio a sus locatarios toda clase de facilidades y más tarde efectuó el trazado del pueblo, con la esperanza que surgiera aquí el centro poblado más importante de esa parte del territorio"'.
Armando Forteza, que en publicaciones dístintas considera 1892 como año de la fundación, dice que esas tierras tuvieron varios dueños hasta que las adquirió Parera. Dado que se trataba de "tierras fértiles y agua excelente", el nuevo propietario quiso traer colonos de Santa Fe con las idea de un molino harinero, pero al quedar el pueblo sin tren, porque la vía pasó kilómetros más al norte, el proyecto no prosperó.

La fundación
El pueblo iba a ser El Tordillo, como se solía llamar a toda la zona, hasta que el 21-7-97, en la capital de entonces, General Acha, el gobernador Eduardo Pico decretó fundada la localidad y le asignó el nombre del fundador, Parera. Como es común a muchos núcleos urbanos, hubo una sucesión de hechos fundacionales, a partir de la adquisición de tierras.
En 1890 se crearon el juzpado de paz y el registro civil, cuyo primer encargado fue José González y que en 1891 realizó los primeros asientos. También existe constancia de que el titular de estos organismos hacía las veces de autoridad policial, hasta que en 1897 se organizó la dependencia respectiva. Finalmente, en 1900, un destacamento que hasta entonces funcionaba en El Tala, fue trasladado a Parera. Con anterioridad, ya en 1895, la población contaba con su paseo público.
También es antiguo el cementerio de la localidad. Se localizó una lápida con referencia a 1894 y otras con difuntos de provincias vecinas, en que figura 1904.

A falta de tren, una galera.
La historia del tren que pasó más al Norte tuvo sus alternativas. La vía que entra por Larroudé, en 1901 llegaba hasta Van Praet. En Parera se constituyó una Comisión de Vecinos para gestionar que los rieles pasaran por el pueblo, hubo incluso un viaje a Buenos Aires con ese propósito y en ese sentido se destacó el trabajo activo de Lino Pérez, administrador de la familia Parera.
Pero el tendido ferroviario se hizo en forma recta hacia el Oeste y Parera quedó la margen. Tal vez haya influído la intención de un camino más directo, que llegara más pronto a las provincias occidentales. La cuestión es que la venta de las tierras parerenses cesó y no se instaló allí aquel molino harinero que el fundador había querido establecer.
La contingencia originó una etapa de éxodo hacia poblaciones favorecidas por la red ferroviaria, casos Realicó, Maisonnave y Quetrequén, como también Ingeniero Luiggi adonde llegó después otro ramal.
Por eso en Parera subsistió la vigencia de otros medios, por ejemplo, la galera, que la conectaba con Laboulaye, en el Sur cordobés.

Instituciones principales.
En 1896 se inauguró el servicio de correo, que dos años más tarde se convirtió en oficina postal.
La escuela Nº 22 se fundó el 15 de febrero de 1898. Su directora de entonces fue Rosa P. de la Vega y hubo una inscripción inicial de 58 alumnos. El servicio educativo, con el tiempo creció y hoy se agrega jardín de infantes en esa escuela.
En la superficie rural se crearon las escuelas Nº 151, 152 y 185. En cuanto a la autoridad comunal, en 1907 se formó el primer Concejo Municipal, con Pedro Médici como presidente.
En la atención de la salud se consigna, de mucho tiempo atrás, el Hospital Vecinal. Ahora funciona el Establecimiento Asistencial "Armando Parodi".
En distintas épocas existieron muchas entidades civiles y aún en la actualidad brindan su aporte a la población. Entre ellas se halla la Asociación Española fundada en 1899 y que se proyecta hasta hoy. En 1922 inició su vida el Centro Recreativo Parera. En 1927 fue el Club Sportivo Pampeano en 1964 el Ciub Agrario Argentino. Sportivo Pampeano y Agrario Argentino generaron una gran rivalidad deportiva.
En 1915 se inauguró el primer alumbrado público con la instalación de 10 farolas a gas de carburo, sistema que sustituyó en 1927 al instalarse la usina eléctrica. Las necesidades se hicieron cada vez mayores y se produjo la interconexión con lo Cooperativa Eléctrica de Realicó. Paulatinamcnte el pueblo logró otras comodidades como el aporte del teléfono que lo conecta con el resto de la Provincia y del país.
En la década del 40 comenzó a funcionar la Biblioteca Popular "Libertador José de San Martín", si bien estuvo inactiva en algunos períodos.

Cuando vino Magaldi
El historial deportivo Parera tiene grandes motivos para el recuerdo y un lugar especial de antaño lo ocupa el fútbol y las carreras cuadreras. En otro orden quedaron los ecos de las romerías españolas italianas y de destacadas visitas artísticas, corno la del celebrado cantor popular Agustín Magaldi.

El reciente centenario
Las perspectivas del comienzo se reflejaron, por ejemplo, en una nota que Caras y Caretas difundió en 1908 en que se destaca a Parera y otras áreas del norte pampeano. El pueblo se desarrolló con la cultura cosmopolita propia de orígenes diversos de sus componentes. Parte de esa historia la muestra Omar Rodríguez con su museo pueblerino....
Todo ello y mucho más quedó contenido en la celebración del reciente centenario, cumplido en julio pero festejado en septiembre de 1997. Un pasado cultural, comercial y hasta industrial, como el caso de aquella fábrica de alfajores que caracterizó la primera etapa de la era provincial.
En la faz edilicia, en 1941 se inauguró el mástil de la plaza Estanislao Zeballos, junto a la presentación del libro "Panera: avanzada del progreso en tierra de La Pampa".

Anécdotas y leyendas.
Un mundo de anécdotas y personajes pintorescos pueblan la historia de Parera, como de otras comunidades.
Viejos relatos traen la semblanza de un humilde vecino de apellido Carivano, apodado "El Farolero", porque todos los días encendía los faroles con que Panera iluminaba sus calles. Escalera al hombro se lo vio mucho tiempo en el importante servicio.
También de momentos añejos quedó el paso de GualbertoAlonso al comando de una volanta con varios caballos, que hacia de cerreo hasta Quetrequén y servía además como transporte de pasajeros. Ese medio era enlace con el lejano ferrocarril y mas tarde se remplazó por autos, pero la costumbre hizo que por años, al mencionar al vehículo que cumplía ese cometido, se hablara habitualmente de "la volanta".
Otro poblador que motivo el recuerdo afectuoso fue Pedro Medina particularmente entre 1936 y 1940. Vestido con uniforme azul marino, gorra y botas, cuenta el libro "Parera y sus recuerdos" que era el sacrificado cuidador de autos en fiestas y otras reuniones. Mientras la gente se agrupaba en los lugares elegidos para tales en encuentros, él cumplía abnegadamente afuera, aún durante fuertes heladas, su tarea, que junto a algunas changas le significó el sustento. Luego,
Medina se jubiló y dice el mismo libro que "... un día emprendió el viaje final y allí andará por el infinito con su azul uniforme y relucientes botas, tal vez cuidando nubes o estrellas".
Pasó además por Parera el "Negro Teófilo", llamado Teófilo Spósito, que entre estas referencias expresaba haber sido el cochero de Hipólito Yrigoyen.
La historia de Parera no esta falta de incertidumbres, miedos y tradiciones entre jocosas y tnistes..También la famosa "luz mala" de las supersticiones, que tanto dio que hablar en todas partes, no dejó de "hacerse presente" en la zona, como está el caso puntual de otra leyenda, del "hombre sin cabeza", que aparecía frente al paraje Tranquera Blanca y curiosamente determinó que mas de un viajero se persignara al pasar por el enigmático lugar.

Parera y los censos
El pueblo de Parera ya había quedado sin tren, más su empuje inicial, hacia 1912 le daba todavía alguna supremacía en la zona y ese año fue designado cabecera del departamento Rancul.
Pero luego fue superado, tanto en habitantes urbanos como rurales, por Caleufú en el censo de 1920 y también por Rancul en el de 1942. En Parera hubo una declinación que se tradujo en menos de 700 moradores de planta urbana hacia la época de la provincializacíón. Posteriormente se recupemó y el censo de 1991 registró: Urbanos, 1 .762; rurales, 292; total: 2.054 pobladores.

Dentro del departamento, desde 1980 Rancul pasó al primer lugar en cantidad urbana, con 2.441 habitantes en 1991; Caleufú tuvo 1.857; Parera 1.762 y La Maruja ocupó el cuarto lugar en ese sentido, con 799.-


Fuente: "Los Pueblos de La Pampa", (Apuntes sobre su nacimiento, su historia) - 2da Edición Año: 1999 - Autor: José H. Alvarez

« volver