Tomás Domínguez


Bandurria


El hombre de campo siente cierto cariño y respeto por este animalito. Es un ave poco conocida por estos alrededores cercanos a nuestra capital.
Tal vez como en el año 1970 vi en el Chillén un casal de éstos, por supuesto que llamaron mi atención causándome gran alegría, verlos allí con sus costumbres para mí tan conocidas. Es de hábitos diurnos, a veces si, se mueve un poco tarde, pero es de acuerdo a sus obligaciones. De cuerpo mediano no mayor al de una gallina ordinaria, sus plumas de color amarillo con otras de otro color negro en las alas, salpicado el cogote y cabeza, pico largo, formación curva hacia abajo, es blando lo que le permite introducirlo en las cuevitas de los bichos y hormigueros o agujeritos pequeños. Es curioso su modo de cómo mete el pico casi hasta los ojos y gira el cuerpo casi en redondo a uno y otro lado.
Sus costumbres más conocidas no se parecen a las de otras aves, por lo menos de La Pampa. Creo que sería muy acertado si nosotros, los hombres, siguiéramos aunque fuese en parte el ejemplo de compañerismo que nos dan estas aves.
Por naturaleza es mansa. algo curiosa, generalmente son un casal, siempre juntos, el macho se distingue como tal. A veces son 4 o 6 , pueden ser más, pero muy rara vez número impar, cuando se da un caso así es seguro que uno ha muerto.
Cuando se dan estas agrupaciones es en otoño o invierno, en primavera son solamente dos que discurren algunos gritos de alerta cuando divisan una persona o algo que les llama la atención.
En vuelo parecen saludar desde la altura con su inconfundible ... cloc-cloc-cloc-clic o algo parecido dos o tres veces repite este grito. Cuando se da este caso, el hombre de campo contesta al saludo con un chau.. .chau, levantando la mano o revolea el rebenque en forma horizontal que significa algo así como que les vaya bien.
Su nido puede hacerlo en un piquillín o chañar de poca altura pero si, lo más arriba que se pueda y en lugar bien seco. Su construcción es bastante desprolija, creo que en ocasiones ocupa los nidos abandonados, se compone de varios palitos largos y delgados pero no bien colocados, así nomás medio a la criolla. Pone dos huevos alargaditos color overos negro y ceniza. No sé cuánto tarda en salir el pichoncito pero se debe acercar a los 28 ó 30 días. Se turnan medio día cada uno en la tarea de cuidar el nido y buscar alimento, de ahí que a veces regresa un poco tarde uno de ellos, la distancia a recorrer es mucha, nunca el nido está cerca de donde ellas andan, Conocí un caso donde el nido distaba unos 30 kilómetros en línea recta ¿qué le parece?. Buscarle el nido a las bandurrias da unos vuelos cortos, grita un poco, da unas vueltas, por último se vuela, toma directamente el rumbo exacto a seguir, pero se eleva de acuerdo al estado climático reinante. Por esa razón el criollo, cuando capta el vuelo en campo abierto puede deducir el estado del tiempo que se avecina.
En cautiverio es muy útil y laboriosa, pero cuando siente hambre es más cargosa que muchacho loco. Pide abriendo el pico y produciendo una especie de siseo constante, moviendo la cabeza de arriba hacia abajo.


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