<< Inicio

NAICÓ





Recuerdos de infancia:



>> | Historia |El pueblo | Fundación | La leña de caldén | Lindor | Zulema |
>> |
La Pensadera | Diario "Página12" | Fotos | 2007 | Rutas de acceso | | Muestra 100 años |




 
 
Lindor Juarez

LINDOR

La historia de todo pueblo se reconstruye a través de la vida de cada uno de los que lo habitaron.
La historia personal es un eslabón imprescindible para dar la “forma” a una historia que, por sus facetas particulares se repiten y pasan a ser “historia universal”.
Si. La vida de los pueblos pampeanos se asemeja. Reconocemos hechos...personajes...anécdotas que, insólitamente se nos transforman en familiares aunque desconozcamos el lugar.

NAICÓ...Lugar casi mítico...hoy, habitado por la soledad y algún alma ermitaña que se le anima al silencio.

Decía anteriormente que la historia personal genera una historia mayor. Y en el andar buscando huellas de Naicó...sin querer van surgiendo nombres, sale una nota en el diario como oyendo el ahogado llamado, o una conversación desemboca vertiginosamente al decir del interlocutor:
-Yo nací en Naicó..
Entonces las preguntas surgen, y se quieren hacer miles de conexiones, se tornan faraónicos los proyectos, se quiere anclar en un lugar que ayer “fue” y hoy solo es habitado por el viento, algún ermitaño y tantos...tantos que buscan resucitar recuerdos.


          LINDOR JUÁREZ,
                                                  una historia personal


Tiene la mirada honda y un brillo que contagia.
Sus manos se apresuran y su diálogo fluye como queriéndolo decir todo al mismo tiempo.
Los recuerdos le ganan la partida...surgen...se tornan nítidos a medida que el reloj avanza.
Se apasiona. Está contando “su historia”, está evocando aquel niño de largas andanzas y travesuras cotidianas.
Dibuja el plano de aquel pueblo de infancia.
Y surgen nombres: Fiorucci-Peraci-Bustos-Checovich-Lucero-Lastre-Cornejo-Martínez Pando- Montoya- Didino-Leturia- Carbonel-Bogarín-Juancito Warner- Matías Kimm...

Recorre las calles.
Entra a la fonda. Todo lo que necesita para proveerse está allí.
Es la tarde y las mesas invitan a los mayores a tomar una copa y a matar el tiempo jugando un partido de cartas.
La fonda: pintura de un pueblo...familiar encuentro. Allí es posible cambiar mercadería por leña. Allí la propina es dulce: un buen puñado de caramelos. La fonda, es también donde se aloja el recuerdo de los grandes cajones que se levantaban para que surja el azúcar en terrón, por ejemplo.
Sigue Lindor por la calle ancha que está habituada al sonido de trenes que surgen de un horizonte incierto despertando a un poblado que vive por él...que avanza a su ritmo.

Vuelve Lindor al hoy. También el pueblo se detuvo cuando la estación quedó deshabitada, y vive la agonía de quién espera parado en el andén que una máquina arrogante abra camino.

Otra vez el regreso al Naicó de la infancia.
Lindor recuerda la escuela humilde y a los maestros que mantienen impecable su figura en el recuerdo: Nona Salvini, Luisa Barroso, Margarita Sarasola, Pipeta Grego, el director Velásquez...
Regresa a su memoria el internado...la cama de resortes que le prestó Aniceto Ríos. Precariedad .Mucha miseria. Hambre y desarraigo.
Como si lo tuviera en sus manos habla de “Ramas florecidas”, aquel libro de 1º inferior. Imagen intacta. Hasta detalla colores y formas. (Creo que hasta nos llega el aroma de aquellos pétalos rosados.)
Regresan momentos: el camino a la escuela por el monte, o en un volanta cuyo polvo no nubla recuerdos.
¡Cómo no recordar al niño Lindor “pensionista”de los Vendramini !
Afloran travesuras, andanzas con Cacho y con el Laucha. Una gran pava de 5 litros, café, azúcar, galleta...y salir con los muchachos a juntar leña a la estación...o a buscar agua al aljibe de la casa Grañas.
Están presentes en Lindor “sabores” de comidas de su madre. La recuerda con admiración, con su máquina Singer (comprada en cuotas) hacía vestidos para todas en las fiestas ¡qué habilidad ! Ponía la tela y cortaba. Y que detalle: no cobraba. La hermana de Lindor heredaría ese arte. Estudió “Corte y confección “ por correo en “Academia Teniente”.

Bueno es recordar tiempos sin mezquindades. Don Juárez hacía chorizos, quesos; sembraba sandía, zapallo, maíz...Todo se compartía. Tenía un arado mancera. La alfalfa surgía sin problema. Eran buenas tierras. Campos vírgenes. Nidadas de ñandú abundaban.
Eran tiempos de hacer picadas...de abrir caminos.

Lindor vuelve a recorrer aquella calle ancha.
Entra al conventillo que alguna vez alquiló su padre, tan sólo con una o dos letrinas.
Recuerda la peluquería...Dobla la esquina: está Luisa Barroso, la maestra; más allá la carnicería...luego la comisaría.
Desde la plazoleta, tan cuidada ve al pueblo “andando”, recorrido por sulkys que llegan presurosos del campo, y como una postal que perdura, un Almacén de Ramos Generales, atendido por Jarrín, en otro tiempo por Fernández.

Y por qué no?...había momentos para la recreación.
En el galpón de los Montoya se hacían las fiestas patrias tradicionales. Todos colaboraban: se donaban animales, se “compartía”.De Santa Rosa se contrataban orquestas.
En aquel galpón también se pasaban películas. Seguro que Luis Sandrini habrá emocionado a más de un habitante escaso de historias prestadas.
Detrás del galpón de los Montoya había una cancha de futbol.
Si .Naicó tuvo su equipo de fútbol: Primuci-Cobo-Vendramini-Juancito Fioruci (jugador de Santa Rosa ). El equipo una vez viajó a Toay, y perdió. Su principal rival era Quehué.

El tiempo trae recuerdos. A veces son “olores”.
Entramos con Lindor a la panadería Francia, hermano del dueño del boliche. Las galletas esparcen su aroma. “Tortas negras”, únicas, que ya no existen. Y para unos pocos, el pan francés.
Los recuerdos surgen...y los atrapamos.
Ahora a un recuerdo lo trae también un aroma. Llorens, el del juzgado, usaba perfume. La aventura de los chicos era recolectar aquellos frascos vacíos, para “robar” un poco de su olor.

Para Lindor recorrer el campo de los Martínez, es familiar. Allí alquiló su padre cuando el tenía 2 años, en el lote 6, en los dos molinos.
Fue su padre y tantos hacheros los que dieron vida al lugar.
Los Martínez Pando tenían hasta cancha de pelota a paleta. Poblaron campos “de primera”, pero terminaron en la miseria.
...Y la historia del pueblo se repite.

A Naicó “llegaba el mundo”.Venía el diario “La Prensa”, revistas...y hasta se vendía a través de ellas. La revista Tompson vendía ropa; Scasani, vendía relojes. Todo lo que se encargaba llegaba con precisión.

Y la salud también llegaba. Un laboratorio ambulante de la Asistencia Pública atendía a la población, pero para situaciones de mayor complejidad había que ir a Toay.

                                                                                                   Ministro Lobos, estación Naicó.
                                                                                                            Silos completos de cereal.
                                                                                                                        Leña en abundancia.
                                                                                                               Pero un día todo terminó.

                                                            Y aquel pueblo que despertaba por el ruido del tren,
                                                                                                                             quedó paralizado.
                                                                                              Poco a poco comenzó su agonía.


                                                               Un día los Juárez subieron al sulky rumbo a Toay
                                                                                                                               y no regresaron.
                                                                                             Muchos otros también lo hicieron.


                              Hoy Lindor desea volver a “armar” aquella historia.

Familia Fiorucci: | Poema | Foto |


| Inicio | Contacto|
Subir
  Todos los textos, dibujos y fotografías que aparecen en este website están protegidos en el registro federal de propiedad intelectual. Quedando de esta forma prohibida cualquier reproducción sin el permiso explícito de los sus autores. © 2011 INTERNATIONAL COPYRIGHT